Respuesta corta
Funcionan mejor las frecuencias bajas, de unos 150–200 Hz; la más usada es 165 Hz. Con tonos graves la membrana hace recorridos más largos y empuja el agua a través de la rejilla.
Al mismo volumen, un tono más grave obliga a la membrana a moverse más. Ese recorrido largo bombea aire —y agua— a través de la rejilla. Pero muy por debajo de unos 100 Hz, una bocina pequeña de celular ya no reproduce bien el tono. El rango práctico es 150–200 Hz, y 165 Hz se volvió el estándar gracias al popular atajo de Siri.
Las sesiones que varían un poco el tono ayudan a soltar gotas rebeldes. Después, recorre frecuencias más altas con un generador de tonos para confirmar que la bocina suena limpia en todo el rango.